¿Dónde están mis memorias?8 minutos de lectura

 

 

¿Dónde están mis memorias? ¿Qué llevamos cargado en la mochila emocional que nos hace más fuertes o que por el contrario nos debilita?¿Cómo me afecta ante los nuevos retos?

La importancia de la memoria

En un maravilloso libro escrito por Luis Rojas Marcos que lleva por título “Eres tu Memoria, Conócete a ti mismo” reforcé todas mis creencias, en base a años en el gimnasio emocional, acompañando a personas en su crecimiento personal, que sin nuestra memoria no somos nada.

¿Qué le pasa a una persona anciana cuando empieza a tener fallos en su memoria o cuando, desgraciadamente, entra en un proceso de Alzheimer? Simplemente deja de ser ella misma. Algunas familias con mayores en esta situación han explicado que sus parientes parece que no sean la misma persona que fueron.

Pero en la edad adulta, la laboral, la que nos atañe a la hora de buscar empleo, de crear nuevas oportunidades, de decidirnos por hacer algún cambio, la que nos empuja a salir de nuestra zona de confort, ¿nuestras memorias son importantes?

¿Cómo funciona?

Jose Antonio Marina, filósofo, ensayista y pedagogo explica que la inteligencia humana es la suma de la biología más la memoria. Mi cerebro evoluciona y en ese proceso evolutivo va guardando en toda su corteza cerebral, la más sofisticada y la que contiene las funciones cognitivas, todo aquello que para mi va a ser importante recordar.

Durante el día, escucho, hablo, miro, observo, siento emociones, reflexiono, y mi córtex prefrontal, mi cerebro ejecutivo, se dedica a gestionarlo. Durante la noche, mientras descanso, una parte de mi sistema límbico, el hipocampo, una zona subcortical, en el umbral de la consciencia, se encargará de guardar en mi memoria aquello que haya sido significativo para mí. El cerebro no lo puede guardar todo, gastaría demasiada energía y es por eso por lo que elige qué guardar. Y guarda cada recuerdo en una zona distinta. Hay memorias visuales, olfativas, motoras, auditivas, sensoriales, … Mi corteza cerebral está dividida en zonas funcionales y en cada zona se alberga un tipo de recuerdo.

Joaquim Fuster, neurocientífico nos comenta que toda memoria tiene un componente emocional. No guardamos nada que no nos haya hecho emocionar, para lo bueno o para lo malo; lo neutro lo eliminamos. ¿Os ha pasado alguna vez de estar con la familia, recordar un hecho del pasado y que alguien, que también estuvo allí, te diga que no fue como tu lo cuentas y además su recuerdo difiere muchísimo del tuyo? ¿Quién de los dos tiene la razón? ¿Cuál es el recuerdo verdadero? Y ¿Por qué delante de la misma situación guardamos los recuerdos de forma, a veces, tan distinta?

 

La «gestión emocional» de la memoria

Y ahí entraríamos de nuevo en la gestión emocional que hacemos de nuestra vida, de la que llevamos tiempo hablando.

¿Qué tendencia emocional tengo? ¿Miro la vida de forma objetiva y le doy a cada momento la emoción que requiere? ¿O por el contrario, todo lo miro desde una misma emoción: la rabia, la venganza, la tristeza, la injusticia, la desesperación, la angustia… el optimismo, la alegría,…?

  • Pongamos un ejemplo:

Empiezo a trabajar en un nuevo trabajo. Me siento contenta, satisfecha, entusiasta, ilusionada porque siento que las cosas me están saliendo bien. Hoy me he mirado al espejo y me he dicho: “María ¡estás estupenda y todo va a salir genial!”.

Entrando en las instalaciones de la empresa, donde a esta hora hay mucha gente, me encuentro a una señora que hace tiempo que no veo y me hace ilusión encontrar. Me dice que ella también trabaja allí.  Entonces me da dos besos, se separa de mí y me dice, con voz bastante alta: “María, hace tiempo que no te veo, pero con el carácter que tu tienes aquí vas a durar poco.”

Pregunta: ¿qué siento ahora? ¡Me acaba de juzgar una persona que hace 10 años que no me ve, con la que casi no he tenido relación y delante de todo el mundo! Evidentemente en mí se produce un cambio emocional, pero este cambio dependerá de muchas cosas:

De mi personalidad, de mi autoestima y seguridad personal, de mi capacidad de gestionar las emociones, de mi estado de ánimo en ese preciso momento, de la influencia del ambiente (donde me encuentro), del vinculo emocional que tenga con esa persona… pero sobre todo de mis experiencias con un hecho similar.

Mi cerebro, en microsegundos, valorará la situación y lo hará poniéndose en contacto con todas mis memorias. Si alguna vez he sentido algo similar, seguramente tendré herramientas para reaccionar de forma positiva, si es la primera vez que alguien me trata así, probablemente no sabré cómo reaccionar y lo haré de forma visceral, secuestrada por mi amígdala, la parte del sistema límbico encargada de recibir los inputs emocionales. Y cuando te encuentras en “Secuestro amigdalar” sólo tienes dos posibilidades de actuar: o atacando o huyendo. O le contestas de cualquier manera o te callas la boca.

¿Cómo guarda las emociones tu memoria?

Pero para mí lo más importante es como voy a guardar ese instante de mi vida en mi cerebro. Y ahora viene el momento de saber gestionar o “cocinar las emociones”. El estado emocional en el que me ha dejado esta señora yo lo puedo cocinar de dos maneras:

  1. Desde el rencor, la rabia, la indignación, el asco,… y entonces guardaré ese episodio de mi vida desde todas esas emociones y evidentemente a esa señora le hago cruz y raya y no querré tener más trato con ella
  2. O lo cocino desde la positividad pesando que no me ha gustado cómo me ha tratado, pero que no voy a hacer lo mismo que ha hecho ella  y no la voy a juzgar. Mañana hablaré con ella para explicarle cómo me he sentido. Si me quiere escuchar, genial y sino, ella se lo pierde, porque yo he sido coherente conmigo misma y he hecho lo que tenía que hacer. Es más, no le voy a guardar rencor y voy a ser educada con ella, ahora sí, desde una pantalla emocional que va ha hacer que pase a ignorarla sabiamente.

¿Cómo es tu «memoria  emocional»?

 

¿Cuántas situaciones no trabajadas, no habladas, no solucionadas tenemos en nuestra memoria? ¿Qué emoción prima en mis recuerdos?

Delante de situaciones adversas, ¿qué primera emoción aflora en mí, que tipo de memorias hace que sea así?

José Antonio Marina define la memoria como la capacitad de  aprender, de aprovechar la experiencia para dirigir la acción tanto mental como física.

Te propongo un entrenamiento para vaciar la mochila emocional de todo aquello que no te beneficia. ¿Te apuntas?

 

Ejercicio para entrenar «tu mochila emocional»

 

Vamos a hacer una visualización. Visualizar, al principio cuesta un poco, pero todo es cuestión de entrenarse. Sería ideal hacer este entrenamiento en distintos días.

Cierra los ojos y relájate. Centra tu atención en una etapa de tu vida, por ejemplo, este último año. Visualiza qué has hecho, con quién te has relacionado, la familia, el trabajo, los amigos, tus actividades tanto laborales como lúdicas, la casa, el barrio, el país….

Intenta detallar cuantos más momentos vividos mejor. Date tiempo. No abras los ojos y acompaña la visualización con respiraciones conscientes y recolocando el cuerpo para que esté cómodo todas las veces que sea necesario. Pon en equilibrio cuerpo y mente. Cuerpo cómodo y mente trabajando para revivir el momento elegido.

Cuando creas que has acabado respira de nuevo conscientemente y ponle razón a tu visualización. ¿Aparecen momentos bajo el amparo de emociones diversas o por el contrario tienes tendencia a guardar el recuerdo desde un mismo tipo de emoción? ¿O sólo pasa con un aspecto de tu vida? Con el trabajo, con la familia, ¿con tus vecinos?

Repite la visualización con otros momentos vividos. Una visualización para tu relación con la familia desde tu infancia hasta ahora, otra con lo que representa para ti el trabajo, con tu espacio físico de vida: tu casa, habitación, taller, despacho…

Cuando centras la atención en algo, tu cerebro empieza a evocar recuerdos y esa es una gran oportunidad para vaciar tu mochila emocional. Mira de cara y agradece todos aquellos recuerdo, buenos o malos que te hayan llevado a ser mejor persona y elimina y saca, agradece, pero despide a aquellos que te hayan dañado y que te impidan crecer como ser.

Utiliza la visualización para retroceder en tu vida y para adelantarte a ella. Hazlo siempre desde la mirada amorosa, el perdón y el agradecimiento. ¡Verás qué maravillosos cambios se van a generar en ti en cosa de poquito tiempo!

El  vídeo del programa

 

Os dejamos a continuación el vídeo del programa que amplía la visión de este artículo y que ¡esperamos os ayude a complementar ideas!

Suscríbete a Interconexiona para ver todos los vídeos aquí

Aprende más sobre Gimnasia emocional

Otros de los artículos y programas en los que ha participado María Navarrete, no deberías perdértelos si quieres saber más:

María Navarrete

És llicenciada en Belles Arts per la Universitat de Barcelona, Educadora Social, Màster en Educació Emocional i Benestar i Màster en Neuroeducació. Treballa d’animadora per a persones de 0 a 100 anys www.aicarai.com, com educadora social amb l’Associació de Recerca Cultural i Socioeducativa (ARCS) amb joves extutelats de 18 a 21 anys i com a formadora d’educació emocional, des de la mirada neuroeducativa i sempre des de la vessant més pràctica (gimnàs emocional) www.kolamemocional.com Es defineix com a “educadora-animadora sòcio-emocional” ja que tant com a formadora, educadora social o animadora, acompanya les persones ajudant-les a ser conscients del que senten i entrenant-les a regular les seves emocions per aconseguir, mica a mica, tenir millor percepció del seu propi benestar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*