Culturas ganadoras3 minutos de lectura

La cultura organizacional empieza en el liderazgo. Las referencias al deporte cuando se habla de culturas organizativas son legendarias. No voy a decir que, de siempre, sería muy exagerado, pero todos nos las habremos encontrado alguna vez. Es que son muy útiles si queremos hablar de trabajo en equipo, disciplina, establecer objetivos, transformación, éxito, fracasos, etc. Tenemos un menú amplio en cuanto a los temas que se pueden desarrollar en conjunto.

Tanto si es salir a caminar por salud, hacer aeróbicos, correr, entrenar triatlón de larga distancia, senderismo, hasta aquellos que se animan a practicar deportes colectivos en un equipo, todos coincidimos en los beneficios de la actividad física.

Practicar un deporte puede darnos una identidad, inspirarnos a ser mejores en cualquier ámbito de vida. Hasta transformarnos. Nos enseña de dolor, de paciencia, de tolerancia. Nos enseña y somos enseñados de la misma forma. Y no en pocas ocasiones, también nos ubica.

La cultura organizacional empieza en el liderazgo. No es que haya algunos listillos haciendo de las suyas en la empresa o que apareció por generación espontánea. Nace en lo que se hace y lo que se deja de hacer desde el liderazgo.

¿Has visto los grandes rótulos con el listado de valores de una empresa en sus oficinas, o en sus redes sociales? No pasan de ser adornos, muy bonitos en ocasiones. En la experiencia que se vive dentro de ella y hacia sus clientes es que nos damos cuenta de su verdadera cultura. Y esto, insisto, nace en el liderazgo.

¿Están los líderes al servicio de sus compañeros de trabajo? Y ojo que no digo ni subordinados ni seguidores. Compañeros. Están en el mismo barco.

¿Muestran vulnerabilidad, aprecio, empatía? O, por el contrario, ¿buscan crearse una atmósfera de glamour y falso reconocimiento a sí mismos?  

¿Buscan con coraje la forma y las oportunidades en cada situación de salir adelante siendo un mejor equipo? ¿O solo buscan mandar a la guerra a los demás?

Todo ello se ve reflejado en el día a día de las organizaciones. Lo saben los que la componen y los que están afuera. Y se refleja también en los resultados, como si se tratara de un evento deportivo. Sea a nivel individual o colectivo, la clave pasa por esforzarse, ser mejor, motivar y estar al servicio del equipo. El trofeo no siempre nos tocará a nosotros, pero nos dejamos la vida en ello.

En estas épocas de desafíos e incertidumbre, sigamos aprendiendo a trabajar y desarrollar una cultura ganadora, que piense en el equipo. Es una de las claves para salir adelante y sobrevivir.

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Fabrizzio Ponce

Facilitador de equipos de alto rendimiento, formado profesionalmente como Administrador de Negocios, RRHH, Coaching, Liderazgo y Motivación.

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